Cuando eres madre o padre  cada niño que aparece en las noticias se convierte en tu hijo…

 Ver a mi hija de 5 años y pensar que a 85 kilómetros de nuestro hogar una niña de su edad en vez de dormir rodeada de peluches en una cama suavecita, dormía en el entrepiso de la casa, con frío; que en vez de comer pancakes al desayuno o macarroncitos preparados con amor, se encontraba en estado de desnutrición y era obligada a comer jabón; que en vez de recibir caricias y chineos por parte de su familia, recibía maltratos, quemaduras de cigarro en su cuerpito, abusos y golpes con una manguera. Imposible no llenarse de impotencia y dolor ante tales acontecimientos.

Intento, de verdad intento poder comprender cómo una madre que presencia esto no hace nada por defender a su bebé. Intento comprender cómo una abuelita, llamada a mimar y llenar de besos a su nieta lo que hace es golpearla… cómo un tío abusa de su sobrinita, un ser completamente indefenso.

“Tengan los niños que puedan hacer felices”, fue la recomendación que hizo el PANI ante este caso tan triste. Pero me pregunto… ¿qué clase de personas pueden ocasionar un daño tan terrible con secuelas para toda la vida en una pequeña criatura inocente? Mi conclusión es que solo personas que se sienten muy mal consigo mismas son capaces de prodigar tanto mal. Las personas infelices son muy peligrosas ya que su amargura crea devastación a su alrededor y destruyen hasta lo más puro que tienen, sus niños.

Mi recomendación sería otra, en vez de tener los niños que pueda hacer felices, por favor SEA FELIZ antes de tener hijos!… si usted no es feliz los niños vendrán a ser un peso en vez de una bendición, si usted no es feliz será incapaz de disfrutar sus ocurrencias, sus etapas, sus juegos, su inocencia. Si usted no es feliz no podrá hacer niños felices, es imposible transmitir algo que no se tiene o no se vive.

Solo Dios puede darnos esas felicidad que no depende de nuestras circunstancias! Ese bienestar a pesar de las pruebas e incluso de los ataques directos. Mi felicidad me deja disfrutar a mis hijos, me deja ser partícipe de su desarrollo, me da la paciencia para guiarlos incluso cuando no quieren ser guiados. Criar niños no es fácil, es una tarea que se realiza con amor, con dedicación y que sin esa paz interna se vuelve una carga.

Para destruir a un niño no hace falta usar cigarros o mangueras. El daño emocional que se les provoca cuando se vive con amargura deja también cicatrices indelebles, solo que no en sus cuerpos sino en sus almas. Pongamos el interés y bienestar de nuestros hijos primero.

Oremos a Dios por cada niño de nuestro país, por esos que lloran de miedo y están indefensos ante sus agresores. Estemos atentos para denunciar si vemos una situación que nos genere sospecha. Y papitos, encarguémonos de amar, besar, abrazar, cuidar, y proteger a nuestros enanos, que la única esperanza que tiene esta sociedad tan decadente es que estos crezcan para convertirse en adultos de bien, estables y FELICES, está en nuestras manos!.

LS&B

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